Si de repente desapareciese la taza de café en el desayuno o cualquier hora del día, los amantes de esta bebida estimulante protestarían muchísimo. Lo mismo harían los que consumen el té verde o negro (hojas verdes de té fermentadas y secadas). El café y el té son dos de las bebidas más consumidas por humanos alrededor del mundo. Posiblemente, después del agua, el café es la bebida más popular.
En los países orientales, la gente prefiere consumir té verde mientras que en Occidente, las personas favorecen el té negro. En Inglaterra el té es muy popular y poco a poco se está volviendo famoso en otros países occidentales.
Los países consumidores de café son numerosos, por ejemplo México, EEUU, Italia, Alemania, Yemen, Turquía, entre otros.
El té es extraído de las hojas superiores verdes de la planta clasificada como Camellia sinensis (Fig. 1), las cuales contienen catequinas, especialmente galato de epigallocatequina (EGCg) y una enzima denominada polifenol oxidasa, la cual es desactivada si las hojas son tostadas. Tearubiginas y teaflavinas son polifenoles presentes en las hojas secas de té. También tienen cafeína.
Figura 1. La cosecha del té (Camellia sinensis) en la India. BBC Around The World In 80 Gardens.
El té (Camellia sinensis) es una planta originaria de China y el café (Coffea arabica) de Etiopía.
EL consumo de té tiene beneficios para la salud. Su impacto en la flora intestinal es positivo, permitiendo que las bacterias beneficiosas se multipliquen y aquellas perjuiciosas disminuyan. La EGCg actúa como antioxidante en el cuerpo, y disminuir la oxidación del LDL-colesterol. Los polifenoles disminuyen el riesgo de cáncer, especialmente en el hígado. La catequinas tienen acción hipotensiva, antivírica y antibacteriana (Hara, 2001).
El café se prepara a base de las semillas del fruto de la planta Coffea arabica. El proceso de la preparación del café es largo y demanda mucha mano de obra. Los frutos son cosechados a mano o por medio de máquinas y son transportados al ingenio (Video 1)donde se les quita la pulpa. Los granos, usualmente dos por cada fruto, son secados al sol y luego recogidos y embolsados para la exportación. En la fábrica de café, los granos son tostados y molidos. El polvo es enlatado. El resto es historia de todos conocida.
Video 1. Ingenio de café.
Hay diferentes variedades de café, por ejemplo tenemos el café bajo sombra Arabica y Bourbon, cuyas plantas necesitan de dosel arbóreo. Estas son consideradas de bajo impacto ecológico porque pueden ser plantadas bajo los árboles, sin talar los bosques o si se escoge una ladera deforestada para el café, lo primero que hay que hacer es un almácigo y al la par se reforesta el terreno.
En ambos casos, los cafetales bajo sombra sirven de refugio a una gran variedad de animales. De hecho, uno de los mejores cafés del mundo viene de Sumatra, Java, Bali, Sulawesi, en el Archipélago Indonesio, donde ciertos mamíferos, por ejemplo, la civeta de las palmeras común o musang (Paradoxurus hermaphroditus), que viven en los cafetales se comen los frutos maduros de café y defecan los granos. Este café, el Kopi Luwak, es muy codiciado y caro, costando un kilogramo alrededor de 550 euros (700 USD). El algunos países de América Central, por ejemplo El Salvador y Honduras, hay campesinos que prefieren beber café de granos que han pasado por la boca de murciélagos. Aseguran que es de calidad superior al normal. Entre las especies de quirópteros aficionados a comer la pulpa de los frutos maduros de café están los Artibeus jamaicensis, animales que visitan o viven en los cafetales y por la noche se cuelgan de una rama para comer pulpa de café y dejan caer el grano debajo del árbol. Luego la gente recoge los montoncitos de café para su consumo cotidiano (Observación personal).
Kraker-Castañeda & Pérez-Consuegra (2011) destacan la importancia de los cafetales bajo sombra en la conservación de murciélagos en la Antigua Guatemala, Guatemala.
Otras variedades, como la denominada Robusta, aunque de menos calidad que las de sombra, son plantadas directamente bajo el sol, por lo que el impacto ecológico es severo. Para hacer un cafetal de sol todo el bosque debe ser talado. Estos monocultivos de cafetales de sol son prácticamente un desierto desde el punto de vista de la biodiversidad.
En la fábrica de café diversas variedades de café son mezcladas de diversas maneras para crear la “taza perfecta de café”. Son los catadores de café los que se encargan de ello.
Desde 1960, la lista de constituyentes del café ha aumentado. Se conocen 300 en el café verde y 850 en el café tostado. Entre ellos están hidrocarburos, alcoholes, aldehidos, quetonas, ácidos, lactonas, fenoles, furanos, piranos, tiofenos, piridinas, aminas, pirroles, tiazoles, pirazinas, oxazoles y numerosos compuestos nitrogenados y sulfurados (Flament, 2002).
Antes de la colecta en el cafetal, los frutos tienen microorganismos en la piel, los cuales producen sustancias que contaminan el café durante la fermentación y el procesamiento. Estos contaminantes son transferidos al café tostado e influencian su sabor y calidad (Flament, 2002).
Uno de los principales contaminantes es una peligrosa sustancia llamada ocratoxina A(OTA) (Fig. 2), una micotoxina producida por hongos (Aspergillusochraceus, A. ostianus, A. westerndijkiae, A. steynii), los cuales pueden ocurrir en el café.
Figura 2. Estructura química de ochratoxin A. Fuente: Wikipedia.
La OTA ha sido detectada en granos verdes y maduros de café y su nivel de contaminación no disminuye con el proceso del tostado de los granos o la preparación del café. Esta micotoxina es transferida a la taza de café que los humanos consumen diariamente.
El consumo de 3-4 tazas de café al día por persona puede elevar a 125 nanogramos/día/persona, o sea 2 nanogramos/kilogramo/peso corporal/día de OTA. El límite establecido por el Comité Conjunto de Expertos en Aditivos de la FAO/WHO en 1991 es de 16 nanogramos/kilogramo/peso corporal/día (WHO, 1991, p. 29-31).
La contaminación del café por la OTA antes y después de la preparación de los granos y la bebida de café ha sido estudiada por varios investigadores, incluyendo Studer-Rohr et al. (1994), y la presencia de OTA en el café tostado en los supermercados franceses la analisan Tozlovanu & Pfohl-Leszkowicz (2010), entre otros.
La OTA es nefrotóxica (daña los riñones), hepatotóxica (daña el hígado), teratogénica (produce defectos de nacimiento), cancerígena y puede suprimir el sistema inmunológico (WHO, 1991).
Es una sustancia que tiende a bioacumularse en el cuerpo humano. Afecta la flora intestinal y causa daño especialmente en el intestino grueso, siendo capaz de producir tumores, pólipos y cáncer colorectal (Observación personal).
El café contiene cafeína (metilxantina), la droga más consumida legalmente. La cafeína afecta las funciones psicológicas y fisiológicas del cuerpo humano (cognición, ansiedad, percepción del dolor, cambios conductuales, etc.) Es un antídoto contra el sueño, la función más famosa, especialmente entre los estudiantes que tienen la costumbre de atiborrarse de datos una noche antes de un examen.
La cafeína (metilxantina) tiene usos terapéuticos. Se emplea en medicina para tratar asma y apnea de los bebés, como anoréctico, diurético y estimulante cardíaco y en el tratamiento de la migraña y la diabetes (Nehlig, 2004).
Clarke & Vitzthum (2001) exponen los últimos avances químicos en el estudio del café.
Al lector interesado en los aspectos económicos del cultivo del café a lo largo de la historia alrededor del mundo, le recomendamos leer el libro “The Global Coffee Economy in Africa, Asia, and Latin America 1500-1989”, de Clarence-Smith & Topik (2003).
La manía del hombre de dañar lo bueno
Desgraciadamente, los humanos (Homo insapiens) tienen la manía de modificar y adulterar lo que la Naturaleza les da de manera natural. El tren de vida del hombre moderno se caracteriza por la prisa y demanda comidas y bebidas rápidas.
Así, las compañías alimentarias con la ayuda de tecnólogos, químicos y científicos bien pagados han creado el café y el té instantáneos.
De tal manera que la materia prima para fabricación de ambas es sometida a procesos de “mejoramiento y condicionamiento” para que la gente disfrute de ellas de forma instantánea (Tabla 1). Y así es como estas bebidas tienen el potencial de ser transformadas en caldos peligrosos para la salud, a pesar de que sus ingredientes son catalogados como GRAS (generally recognized as safe, o sea generalmente reconocido como seguro), cuando son preparadas bajo el proceso de cocción, pues estamos ante procesos químicos ya que la cocina es ciencia química, y nadie sabe lo que se produce en la olla cuando se preparan en el fuego. Nosotros no consumimos café, tampoco té o café instantáneos. Lo dejamos al criterio de cada consumidor.
Tabla 1. Lista parcial de sustancias (aditivos, condimentos, saborizantes, emulgentes y potenciadores de sabores y extractos de plantas y animales) utilizadas en la fabricación del café y el té instantáneos. Acrónimos: FEMA = the Flavor and Extract Manufacturers Association of the United States (Asociación de Fabricantes de Sabores y Extractos de los Estados Unidos); GRAS = generally recognized as safe (generalmente reconocido como seguro), por la US Food and Drug Administration de los Estados Unidos (FDA). Elaboración propia.
Clarence- Smith W.G & Topik S. (2003). The Global Coffee Economy in Africa, Asia, and Latin America 1500-1989. Cambridge University Press, New York, NY, USA. 486 p.
Studer-Rohr I., Dietrich D.R., Schlatter J. & Schlatter C. (1994). Ochratoxin A and Coffee. Lecture held at the 106th Annual Assembly of the Swiss Society of Food and Environmental Chemistry, Oberägi, 9 September 1994: 719-727.
The following video deals with the bitter truth about sugar. It is a public lecture given by Dr. Robert H. Lustig, Professor of Pediatrics, Division of Endocrinology, University of California at San Francisco (USA).
He discusses the damage caused by the consumption of sugar-rich foods. Too much sugar and not enough fibre are cornerstones of the obesity epidemic that is gripping the world, according to his research.
Los niños nacen con una intensa curiosidad para explorar el mundo que les rodea. Y qué mejor manera que aprendan a cuidar y y velar por el medio ambiente que teniendo contacto con animales y plantas.
La Biofilia (el amor a la vida, a lo vivo, a la naturaleza) se aprende en casa de la mano de los padres.
El siguiente video (Video 1) muestra la felicidad de un niño con su perrito a la hora del baño.
Video 1. Niño se divierte con un perrito.
Si creciese amando a los perros a lo largo de toda su pre-adolescencia, este niño ya grande no será fácil enseñarle a que coma perros, como en algunos países orientales.
Ahora bien, si se le enseñase a respetar a todos a los animales y plantas, a que también ellos tienen los mismos derechos que nosotros, aprendería a tener reverencia por la vida y a conectarse con la Madre Tierra y ésto ya sería un buen principio.
Por aquí deben empezar los padres. Y los maestros en la escuela deben reforzar estos principios en lugar de cercenarles con logiquismos que no son lógicos y lógica que no tiene pies ni cabeza, con programas estúpidos que sólo sirve para sujetar un sistema enfermo.
En la escuela aprendemos a desconectar y desconectarnos de un mundo donde todo está conectado. De la escuela salimos enfermos de soberbia y con ojeras de caballo. Y debería ser todo lo contrario.
Por supuesto que de algo debe alimentarse este niño ya adulto, pues la vida se alimenta de la vida. Pero lo hará con una gran diferencia. Cuando él vaya a el huerto a cosechar una lechuga, por ejemplo, lo hará conscientemente de su acto y por lo tanto se preocupará de al menos decirle a la Señora Lechuga:
"Señora Lechuga, perdóneme Usted, pero tengo hambre. Por favor deme su Esencia".
Y esperará unos segundos, para que el Espíritu de la Señora Lechuga, su Cuerpo Etéreo, su Cuerpo Biofotónico, su ADN Fantasma, de acuerdo a las nuevas investigaciones de Genética de Ondas (Wave Genetics) llevadas a cabo por científicos rusos, se retire de su cuerpo, algo así como si un tornado de energía se levantase de la llanura y se esfumase en el espacio, o como la lluvia pero al revés, que en lugar de caer al suelo se retirase hacia arriba, hacia el Hiperespacio.
Y él entonces procederá a cortar el cuerpo vacío del vegetal.
Los rinocerontes son recuerdos vivientes de la megafauna prehistórica que una vez abundaba sobre la Tierra. La amenaza de la extinción se cierne sobre ellos.
La cacería furtiva, el comercio de los cuernos y la destrucción de hábitat son los principales culpables de que estos grandes mamíferos estén al borde de la desaparición.
Una especie ya se ha extinguido en 2010, el rinoceronte de Vietnam. Sólo quedan cinco especies de rinocerontes y una de ellas, el rhinoceronte de Borneo ha sido reducido a 30 ejemplares y de los rinocerontes blancos norteños de Africa hay 7 ejemplares.
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Si Ud. desea saber más y colaborar en la conservación de los rinocerontes, por favor visite la siguiente página. Hacer click AQUI.
"Childhood pneumonia, college mononucleosis --those were nothing compared to
this... I spiral into a deep darkness... I cannot come back up; I cannot reach
my body". With those words, and an experience familiar to those who suffer from
chronic fatigue syndrome (CFS), Elisabeth Tova Bailey's The Sound of a Wild
Snail Eating begins.
Bailey's poetic prose is more than an account of illness, it is also the
remarkable natural history of a individual snail. It is an account of change,
of survival, and of adaptation. When a friend brings her a snail from the
woodlands nearby, the small gift opens a novel world -- and a mysterious life --
that before went unnoticed. Confined to her bed, Bailey observes the snail as it
explores, seeks shelter, gives birth, and relates to its miniature world. Within
its flower pot or terrarium, the snail becomes a companion and a catalyst for
new questions and exploration.
The author compiles
a rich body of knowledge about snails, blending scientific knowledge with
literary accounts. The snail's world, though often unnoticed, is rich and
fascinating. For instance, a snail's brain has between 50,000 and 100,000 giant
neurons. Snails find their way through their world much like Helen Keller,
relying on smell and touch. They use their slime as a Teflon highway, a surface
to enable effortless and silent locomotion. The snail's world, though foreign,
is amazingly intricate and unique.
After experiencing years of full life of working, gardening, sailing, and
hiking, the author's new life with chronic fatigue syndrome was as undesired as
it was foreign. She describes life with CFS vividly. Orthostatic intolerance
limits movement and isolates: "Offices, stores, galleries, libraries and movie
theaters are not made for horizontal people". Post-exertional costs are incurred
for routine activities once taken for granted. She writes that "holding and
reading a book for any length of time involved levels of strength and
concentration that were beyond me".
Realizing her snail is similarly confined, the author takes interest in the
environment that she provides for it. A woodland terrarium is prepared for the
snail, a place for the snail to explore and live comfortably. Yet, a reader
wonders: Is a bed, a table, some white walls, and a water pitcher a stimulating
environment for a human? The author herself speaks of being "trapped inside a
stark, white box", unable to fully enjoy a window, hear pleasing sounds, or
enjoy sunlight. Just as the snail requires stimulation in its environment, so,
too, does she.
Before she was ill, Bailey was not very aware of what a snail's world was
like; it seemed small and inconsequential. CFS is equally inconspicuous to
the healthy public. The author recalls those who found her "disappearance from
work and social circles inexplicable." Like snails in the woodlands, she also
becomes invisible: "I was simply homebound, like a snail pulled into its
shell. But being homebound in the human world is a sort of vanishing."
Snails lack many senses. Their vision is poor, and they cannot hear. As if
to make up for the missing senses, snails develop other senses, such as an acute
sense of smell. As CFS creates severe physical and mental exhaustion, the mind
seeks imagination and contemplation. The author remarks, "When the body is
rendered useless, the mind still runs like a bloodhound along well-worn trails".
The mind creates new trails as well. As authentic proof of those trails,
chronic fatigue syndrome has produced its share of skilled authors. Hillary
Johnson's Osler's Web and Laura Hillenbrand's Seabiscuit are
substantiation of this lineage of powerful pens. In my home, both these books
sit on a bookshelf. When I see these books, I am reminded of courage, of
survival, and of the human spirit. Elisabeth Tova Bailey's The Sound of a
Wild Snail Eating now rests beside their works, in a growing corner -- my a
Hall of Fame of CFS authors.
Bailey speaks of survival as spurred by a "specific focus.. a hope balanced
on the edge of possibility". Possibility and hope are fuels that help those with
chronic fatigue syndrome survive. Possibility and hope also conspire to create
powerful prose. And Elisabeth Tova Bailey's book is powerful prose, a
masterpiece of natural history that cuts through disease, environmental
concerns, and sociological questions to find a uniquely beautiful voice.
Sound of a Wild Snail Eating can be purchased from Amazon.com.